EL INICIO DE ALGO DESCONOCIDO… “LA MATERNIDAD”

¿Os suena la palabra DELEGAR? Pues bien, para mi esa palabra nunca había existido en mi vocabulario hasta hace muy poco tiempo.

Cuando fui mama por primera vez, recuerdo que pensaba que era mi responsabilidad, única y exclusivamente, que mi hijo creciese sano, fuerte y lleno de amor. Me sentía como una leona, siempre protegiéndole. Nadie podía vestirle, cambiarle un pañal, dormirle, bañarle, acunarle, etc., porque solo YO sabia como hacerlo y cuando digo nadie, incluyo a mi pareja.

A él le encantaba el momento de bañarle y yo en lugar de disfrutar de ese momento viéndolos, me limitaba a dar órdenes, que si échale el jabón así, que si ten cuidado con la cabeza, que si mira que el agua este a buena temperatura…y así un día tras otro. No confiaba en que él por sí solo, podía perfectamente hacerlo sin tener que estar yo detrás.

Era tan protectora que era incapaz de ver que mi madre en su momento también había sido madre y sabia perfectamente lo que tenía que hacer.

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“Al final todo esto se volvería en mi contra por que poco a poco, el bebe va creciendo, tú vas estando cansada por que no llegas a todo, que si la casa, el trabajo, el bebe… y sin darte cuenta te vas metiendo en una espiral.”

 

 

Miras a tu marido como se sienta en el sofá y disfruta, y tú piensas   – Mírale, yo aquí hasta las narices que no tengo tiempo ni de mirarme al espejo y él ahí tan tranquilo!!- y empiezas a poner malas caras.

Los días siguen pasando y ves que tu vida de pareja prácticamente no existe. Que ya no disfrutas de los momentos a solas porque prefieres irte a dormir o el prefiere estar haciendo otra cosa.

Le culpas a él todo el rato porque no te ayuda, pero no te das cuenta de que, de alguna manera, tú eres responsable de esa situación.

Sigue pasando el tiempo y aunque discutís y parece que durante unos días las cosas mejoran, otra vez vuelve todo a como estaba antes.

¿Y qué pasa cuando te enteras de que un segundo bebe está en camino y el primero todavía no tiene ni dos años?

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Pues sí, se te viene el mundo encima. Empiezas a ser tu propia víctima. Empiezas a hundirte con tus propios pensamientos.

Pasas el segundo embarazo con tu papel de leona, hundida, victimizandote y por si fuera poco, empiezas a culparte de situaciones que pasaran en un futuro sin saber todavía si será así.

Como no esperabas ese segundo embarazo, te culpas diciendo que como le has podido hacer esto a tu primer hijo. Te creas una película pensando en que cuando nazca seguro que se vuelve muy celoso, que no aceptará al hermano, que se volverá caprichoso, y pobre de ti, si con uno estas sola, ¿con dos como lo vas a hacer? Y sigues en tu espiral de victimismo.

Me fui al hospital y mientras estaba de parto, solo pensaba en como reaccionaria mi hijo y en como iba a ser capaz de dividirme entre dos bebes. De darle el mismo amor a los dos, de tener tiempo para abrazar a los dos sin que pudiesen coger celos el uno del otro. Creo que es un pensamiento inevitable en cualquier mujer u hombre que va a tener su segundo hijo. No es más que miedo ante lo desconocido ya que es una situación que no puedes controlar.

Cuando nació mi pequeño recuerdo que le miré y empecé a llorar, sentí que me había enamorado otra vez como lo había hecho hacía dos años cuando vi a mi primer hijo.

Por un lado, estaba emocionada por que sentí como mi corazón se agrandaba, se llenaba de más amor para que pudiese ser compartido.

Por otro lado, lloraba porque sentía pánico ante esa nueva situación ya que no sabía cómo gestionarla.

Recuerdo el momento del encuentro entre mis dos hijos. Mi marido y yo decidimos, que ese momento tenia que ser muy íntimo, tanto que sólo estaríamos los cuatro.

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Mis padres le trajeron dormido al hospital, le tumbamos en el sofá y al ratito, una vez que estuvimos solos, le despertamos. Al despertar, mi marido le acercó a que pudiese ver a su hermano que estaba en la cuna, fue un momento mágico. Le miró con sus ojos llenos de amor, le besó y le dijo que le quería mucho. Era increíble la lección que nos dio. Me hizo ver que estaba viendo fantasmas donde no los había, que la inseguridad que yo tenía sobre si tendría celos o no, estaba solo en mi cabeza y yo era la única que la estaba alimentando cada día.

Los días y meses posteriores, fueron más de lo mismo. Seguía siendo una leona, pero ahora por partida doble, hasta el punto de que mi matrimonio empezó a tambalearse.

¿Era yo la única responsable de esta situación? …por supuesto que no. Tiempo después, él me confesó que todo el tema de la paternidad le había venido muy grande y ante su inseguridad sobre la situación, se aprovechó de mi papel de leona para no tener que hacerse cargo de sus responsabilidades como padre.

Os cuento un poco todo esto, no para que juzguéis si yo lo hice bien o no, o si mi marido supo o no estar a la altura ante esta situación.

Lo único que intento trasmitiros, es la importancia de DELEGAR tareas en los demás cuando tienes un hijo.

Que no por que tu hayas llevado a tu hijo nueve meses en tu vientre vas a saber mejor que nadie hacer las cosas. Esta claro que el vinculo que tiene una madre con su hijo es especial, pero no por ello vas a saber hacer tú mejor las cosas que los demás.

Tu madre hace mucho que fue madre, pero no por ello, se le ha olvidado como vestir a un bebé o bañarlo. Tu padre también supo cómo calentarte un biberón o hacer que te durmieras en brazos cuando no parabas de llorar por que eras incapaz de coger el sueño por ti mismo. Tu pareja al igual que tú, quiere lo mejor para su hijo y cambiará los pañales, aun no sabiendo como hacerlo, porque lo aprenderá. Pasará la noche durmiendo en la cuna con el bebe si hace falta por que este con unas décimas de fiebre. Sus tíos serán capaces de tirarse al suelo a gatear con ellos e incluso de poner protectores en todas las esquinas para evitar que tu hijo se pueda golpear.

Viéndolo ahora desde la distancia, me doy cuenta de lo egoísta que fui. De que cuando la gente dice “un hijo no une la pareja, si no que la desune”, es mentira. Los únicos que hacemos con nuestro comportamiento que la pareja se vaya desuniendo, somos nosotros mismos.

Descuidamos la pareja por que nos han enseñado a que una vez que tenemos hijos, nuestro tiempo es únicamente para ellos y eso no es cierto. Por ser madre o padre, NO dejamos de ser personas. NO dejamos de tener necesidades como quedar con amigos, querer salir con ellos un día a cenar o echarnos unos bailes. NO dejamos de necesitar tiempo para estar solos en pareja y tener encuentros románticos. NO dejamos de necesitar pasar ratos a solas para hacer aquello que nos gusta. NO dejamos de tener nuestras propias necesidades y solo cuando somos capaces de satisfacer nuestras necesidades, nuestro hogar estará en armonía.

Tenemos la falsa creencia de que por hacer todo lo anterior, estamos siendo malos padres, y yo me pregunto, -¿antes de ser padres no habéis sido hijos? ¿No habéis antepuesto vuestras necesidades, a pasar ratos con vuestros padres?- Pues sí, todos en algún momento de nuestra vida, lo hemos hecho y no por eso somos ni mejores ni peores y algún día, los que ahora son nuestros hijos, antepondrán sus necesidades a las nuestras.

Todo es válido en su justa medida, podemos ser los mejores padres sabiendo equilibrar la vida en familia y cubriendo las necesidades que ello conlleva, con nuestra vida y nuestras necesidades personales.

Si estas agobiada/o párate a observar, piensa que puede estar fallando y hazte unas preguntas:

  • ¿Estás DELEGANDO en otras personas responsabilidades o por el contrario estas sobrecargándote?
  • ¿Estás haciendo todo lo necesario para que tus necesidades estén cubiertas sin sentirte culpable por ello?
  • Si sientes que tu relación de pareja se está tambaleando, ¿hay comunicación activa entre vosotros o por el contrario decidís no hablarlo?
  • ¿Estáis guardando tiempo para hacer esas cosas que tanto os gustaba hacer cuando no teníais hijos como ir al cine, a cenar, quedar a tomar algo con los amigos, etc.?

 

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“Sólo siendo consciente de como te sientes, podrás estar en equilibrio emocional. Hazlo primero por ti y después por el bienestar de tu hogar.” -C.D.C-

 

 

Hasta aquí el post de hoy. Si te gusta comparte y si te apetece comenta que te ha parecido, como esta siendo o fue tu maternidad o paternidad…En fin, siéntete libre de expresar lo que necesites.

Un fuerte abrazo,

Cicatrices del cambio

 

 

 

 

 

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